
Si observamos cualquier gráfica sobre la evolución histórica de los precios del petróleo en los últimos 5-10 años, podemos obtener una conclusión muy evidente: a lo largo de este período, el petróleo no ha hecho otra cosa que subir. Parece, por tanto, lógico pensar que igualmente continuará ocurriendo y, además, cada vez con mayor virulencia. ¿Por qué?
Examinemos desde el lado de la demanda. Cada vez existe una mayor demanda mundial. La población del planeta aumenta y los países menos desarrollados y emergentes se van convirtiendo gradualmente en nuevos demandantes de petróleo para satisfacer sus estadios de desarrollo y crecimiento.
Por el lado de la oferta, las reservas globales de petróleo disminuyen cada vez más rápido y el fin del principal combustible energético del mundo altos precios del crudo (e... ¿intervención norteamericana en Irak?). Aunque existen diversos informes, más o menos todos concluyen que al ritmo actual de consumo, las reservas petrolíferas tienen únicamente para los próximos 40 años.
Proyectándonos hacia delante, el futuro de las economías pasará por hacer frente al muy difícil reto de conciliar crecimiento y bienestar con un contexto generalizado precios elevados de la energía primero, y otro aún más difícil aún: crecimiento y bienestar sin... ¿petróleo? Una vuelta de tuerca más: ¿Libre comercio sin petróleo? Sí. ¿Sin energía? No.
En tres palabras: ENERGÍA NUCLEAR YA.

